Rol de los X-Men


    BATERIA DE RESEÑAS MARVEL

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    BATERIA DE RESEÑAS MARVEL

    Mensaje por Wolverine el Miér Nov 05 2008, 04:55

    Fuente: El Blog del Rincón de Loki

    Batería de Reseñas #09Bienvenidos a una nueva Batería de Reseñas. Primera de Noviembre y por lo tanto, grapas de Marvel con dos novedades destacables: el relanzamiento de X-Force por parte de Christopher Yost y Craig Kyle, y la llegada de Mark Millar y Brian Hitch a los 4 Fantásticos.
    Una de ellas ofrece lo mismo que hace quince años, mientras que otra se
    marca como objetivo coger el concepto de la serie y ampliarlo. En
    cuanto a las series reseñadas, no están todas - para un repaso
    pormenorizado podéis echarle un vistazo al comentario de novedades de Juanjo Palacios,
    unos posts más abajo -, pero habrá varias que merecen la pena comentar
    en la semana de los tomos Marvel: no obstante, si queréis una reseña de
    alguna serie en particular podéis solicitarlas en los comentarios. Y
    sin más demora, vamos allá.





    Los 4 Fantásticos #11
    Edición original: Fantastic Four #554
    Guión: Mark Millar
    Dibujo: Brian Hitch









    LOS 4 FANTÁSTICOS #11
    ¿Qué se puede esperar de Mark Millar escribiendo los 4 Fantásticos?
    Reconozco que lo primero que me vino a la cabeza no fue una perspectiva
    muy halagüeña. Ya verás, pensé. Sue y Reed entran en una crisis
    matrimonial con divorcio bestia de por medio mientras se llaman perra y
    cabrón, Ben como nuevo jefe mafioso de la calle Yancy y cliffhanger en
    el primer número con Franklin chupando una pipa de crack. Sin embargo,
    fíjate por donde, Millar decide aparcar su faceta de enfant terrible
    (¿Se puede ser enfant terrible con casi 40 años? Tengo que
    consultarlo…) y escribir una historia competente de los 4 Fantásticos
    mezclando imaginación con aventura, como tiene que ser. Tiene sus
    ramalazos, como no podía ser de otro modo, pero en general es un muy
    buen número de introducción, divertido y con un planteamiento que
    suscita interés.

    Cierto, su caracterización es bastante básica, pero precisamente por
    ello es divertida y funciona bien (esperemos que la naturaleza alegre
    de la primera familia mitigue su mala leche). Tiene un par de momentos
    divertidos aprovechando este sencillo perfil de los personajes y el
    guión es ágil y muy entretenido. Sin embargo lo que destaca, lo que
    hace del inicio de esta nueva etapa algo sorprendente es la comprensión
    de qué hace a los 4 Fantásticos un buen grupo de ciencia ficción: abre
    con una divertida secuencia, y cierra con una premisa poderosa e
    impresionante. Millar parece querer combinar los aspectos fantásticos
    que ofrece la serie con la gran escala de proyectos como Ultimates o
    Authority, y el resultado es muy satisfactorio. Si los 4 Fantásticos
    son el grupo de aventureros/investigadores/científicos más grande del
    universo, lo lógico es que manejen conceptos y se enfrenten a amenazas
    igualmente grandiosas e impresionantes. En sólo unas pocas páginas
    consigue poner al lector en situación y hacer toda una declaración de
    intenciones sobre sus objetivos: esto no sólo va a ser creativo. Va a
    ser grande. Una presentación muy eficaz y esperanzadora.

    El dibujo corre a cargo del afamado Brian Hitch. Es perfecto para
    las escenas de ciencia ficción: fantástico. La primera secuencia es
    rica y detallada, muy bonita, y la última secuencia tiene un aspecto
    colosal que anticipa uno de los aspectos definitorios de esta etapa:
    ciencia ficción a gran escala. En este aspecto, intachable. Por
    desgracia hay otros aspectos en los que no brilla tanto: algunos
    rostros están bien, pero otros tienen unas expresiones de lo más raro
    (y eso cuando no te invade la sensación de haber visto esa cara miles
    de veces) y la Cosa… bueno, no parece la Cosa. Parece un tipo normal
    con pintura corporal y una careta. Esto no empeora demasiado el
    conjunto, y es más una pequeña molestia que un fallo garrafal: además,
    a medida que la trama se vaya desarrollando y entren en escena
    elementos fantásticos, ofrecerá un mejor aspecto.





    Daredevil #33
    Edición original: Daredevil #106
    Guión: Ed Brubaker
    Dibujo: Mike Perkins









    DAREDEVIL #33
    Oh, venga, ¿queda alguien sobre la Tierra que diga que la etapa de
    Brubaker no es Daredevil de Bendis 1.5? Si hasta ahora la cosa era
    bastante evidentes, este número lo confirma como si expusiese un
    certificado ante notario. Brubaker ha elegido el camino que Bendis
    marcó y lo está siguiendo fielmente, siguiendo los mismos esquemas que
    su predecesor: Matt Murdock es una persona rota que sigue batallando
    pese a que el planeta entero maquina para hundirle, destruye todo lo
    que toca, está a punto de explotar por la presión, etcétera. Esto está
    bien, pero si Bendis hubiese escrito este número, estaría cayéndole una
    buena y con razón. Porque está repitiendo lo que hemos leído no desde
    hace cinco números, sino desde hace cinco años. Una cosa es la esencia
    de un personaje, su circunstancia, el drama Marvel y todo eso, y otra
    bien distinta es hacer siempre lo mismo y repetir una fórmula hasta el
    infinito. Lo primero es necesario y correcto para que un personaje sea
    eso, un personaje, y no un recipiente en el que verter la personalidad
    que se te antoje. Lo segundo, por el contrario, es un tostón.

    Los secundarios tienen la misma caracterización triste y melancólica
    - que acaba haciéndose bastante espesa… pero bastante, bastante - y
    reaccionan ante Matt exactamente igual, los diálogos suenan calcados y
    el dibujo es similar. No es inherentemente malo, no es un número
    horrible que pasará a la historia de los números horrendos, pero sí es
    uno de los ejemplos más claros hasta la fecha de en qué medida Brubaker
    ha renunciado a aportar algo de su propia cosecha. Acertada o
    equivocada, ha escogido seguir con la línea de Bendis con una fidelidad
    que no se recuerda: la sensación de “esto ya lo leído” es totalmente
    ineludible. En cuanto al contenido concreto, es una suerte de mezcla
    entre retrospectiva, transición y avance. El típico número de relleno
    entre arcos sin demasiado que ofrecer a parte de un repaso a toda la
    idiosincrasia del personaje y repetir un montón de cosas que ya
    conocemos.

    El dibujo también intenta seguir la línea de serie negra al estilo
    de Maleev… pero peor. Es mucho menos sutil y claro que el de Maleev,
    con líneas más gruesas y personajes menos detallados tanto en
    expresividad como en su propia silueta. Hay un uso totalmente gratuito
    de las sombras, en tanto que éstas no sirven para crear ambiente, sino
    para poner generosas manchas negras encima de los dibujos. Poco
    expresivo, carente de detalle y en general bastante mediocre.





    Iron Man: Director de SHIELD #10
    Edición original: Iron Man: Director de SHIELD #26
    Guión: Daniel y Charlie Knauf
    Dibujo: Roberto De la Torre









    IRON MAN: DIRECTOR DE SHIELD #10
    La llegada de acción a la serie de Iron Man es tan satisfactoria y
    novedosa que cuesta creer que se trate de la misma serie. El arco
    argumental, aún no estando exento de errores, sigue ganando número a
    número: la dirección es más clara, las ideas están mejor plasmadas y el
    ritmo es más adecuado. Además, la amenaza del Mandarín por fin es
    tratada en serio y de una forma racional, aunque el hecho de que un
    personaje dude de la veracidad de una amenaza con un “pero si está
    muerto” en un mundo de espionaje, ciencia ficción y resurrecciones cada
    fin de semana es poco menos que hilarante. En cualquier caso, todas las
    viñetas relacionadas con SHIELD y su funcionamiento hacen que dicha
    organización por fin resulte algo parecido a una agencia de seguridad,
    en vez de el patio de pruebas de Tony Stark.

    Hablando de Tony. La idea de que está al borde de una crisis por el
    plan del Mandarin resulta más interesante precisamente porque los Knauf
    no se empeñan en pegarte esa idea a la cara como una tarta de merengue,
    sino que dejan que sean las acciones de Tony las que pongan en
    evidencia lo grave que es para él la situación. El hecho de dejar de
    lado análisis psicológicos de baratillo y afirmaciones burdas sobre los
    superhéroes también mejora este planteamiento, por lo que la conclusión
    es clara: cuanto menos evidente y obvia sea esta idea, mejor.

    En cuanto al combate de Tony con el Mandarín, es lo esperable.
    Algunos efectos de luz por aquí, algún golpe por allá, pinceladas de
    uso del entorno… una pelea al uso. No es demasiado buena, pero tampoco
    es muy mala. Se acerca peligrosamente a este último extremo con cosas
    como que la armadura de Tony chisporrotee por el agua – cuando está
    diseñada para poder viajar incluso en el mar – o el uso
    extraordinariamente básico que le da a ésta. Por muy vieja que sea la
    armadura, el hecho de que ésta solo sea capaz de lanzar rayos
    repulsores e incorporar reactores en los pies resulta un poco simple.
    Ah, hacia el final también hacen aparición un montón de esbirros
    enormes que, pese a su impresionante apariencia, no son más que carne
    de cañón. Sobran.

    El dibujo es aceptable, aunque es dolorosamente obvio que lo suyo es
    dibujar a gente hablando, y dos de cada tres viñetas de pelea chirrían.
    Para empezar, la narración de ésta es mediocre: no hay un sentido de
    secuenciación, de cohesión de los movimientos, sino que se resuelve a
    base de poses. Algunos momentos son considerablemente mejores que
    otros, pero la sensación global es que estamos ante un pase de
    diapositivas, no ante una secuencia coherente. Ah, y en algunas viñetas
    la armadura de Tony no parece una armadura, sino un traje o unas mallas.

    Un número en el que se nota que el arco empieza a encontrar su
    dirección y lo más importante, empieza a saber plasmarla. Además mete
    un poco más de velocidad, subsana errores pasados y empieza a ofrecer
    un retrato adecuado de los personajes. Lástima de dibujo poco apropiado.





    Poderosos Vengadores #10
    Edición original: Mighty Avengers #10
    Guión: Brian Michael Bendis
    Dibujo: Michael Bagley









    PODEROSOS VENGADORES #10
    Hace no mucho se publicó la noticia de que Bendis abandona Mighty
    Avengers, lo cual es un auténtico alivio. Este número es el ejemplo
    perfecto de por qué debería ser motivo de alegría entre todos los
    lectores de superhéroes. En primer lugar, su caracterización del Vigía
    es un asco. Reacciona como un niño asustado ante el obvio y evidente
    hecho de que está en el pasado, y en vez de buscar a sus aliados y
    tratar de buscar una solución se hace un ovillo en una esquina para
    luego entrar en “modo furia”. Uno pensaría que después de tanto tiempo
    mezclado con otros héroes y haciendo de héroe tendría un poquito más de
    cabeza, pero no, Bendis prefiere exacerbar su lado más lastimero,
    ofreciéndonos un personaje que da grima leer.

    La conversación entre Muerte y Stark tampoco tiene precio. Muerte
    sigue con su brillante caracterización de villano genérico y la
    conversación intenta tener un punto de ironía entre caballeros que no
    funciona en absoluto. Ah, y el consenso con los viajes en el tiempo es
    que si alteras algo creas una historia alternativa (una “línea
    divergente”, que queda mejor), pero ni Tony ni Muerte parecen haberse
    enterado. Después el Vigía se enfrenta a la Cosa para demostrar que es
    el héroe más grande, chulo y poderoso del Universo Marvel en una pelea
    insípida y sin sentido (¿soy el único que duda que Ben pueda acabar
    noqueado de ese modo?) y los personajes vuelven a su época, dónde la
    penosa caracterización de Muerte vuelve a brillar dejándonos un final
    estúpido que no funciona como cliffhanger y que lanza muchas preguntas
    sobre qué sentido tiene este arco, o esta serie.

    De Bagley sólo se puede decir que está desaprovechado. Tiene muchos
    dibujos chulos, y le honra aportar momentos divertidos a secuencias que
    no tienen nada de miga, o hacer enérgicas y potentes varias viñetas que
    sin él serían planas y aburridas. Si este número ya es malo con un
    dibujante vivo, detallado y dinámico como Bagley, con un dibujante de
    la nueva hornada, de caras tristes y planos oscuros, hubiese sido
    terrible. Comprad otra cosa, porque esta arco es un desastre de
    principio a fin.


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